ADHD · BRAIN DUMP

Brain dump y TDAH: cerrar las cuarenta pestañas de la cabeza

Un brain dump es escribir de una sentada todo lo que llevas en la cabeza, sin orden y sin corregir. Quienes tienen TDAH suelen describir su memoria de trabajo como un navegador con cuarenta pestañas abiertas. Con el contenido en papel o en pantalla, la cabeza deja de gastar energía solo en no olvidar.

Hay un cansancio que no tiene nada que ver con lo que has hecho. Viene de sostener: la cita del jueves, el correo que debes, eso que ibas a mirar, la preocupación que todavía no sabes nombrar.

Nada de eso es trabajo. Todo eso ocupa sitio. Un brain dump es la forma más simple de recuperar ese sitio.

Qué es un brain dump en realidad

Coges una hoja en blanco o una nota vacía y escribes todo lo que ahora mismo te ocupa sitio. Tareas, preocupaciones, ideas a medias, cosas que llevas tiempo queriendo mirar, la película que te recomendaron. Sin categorías, sin orden, sin corregir la ortografía.

No se trata de acabar con una buena lista. Se trata de dejar de sostenerlo. Lo que queda es un montón desordenado que puedes mirar, y con eso resulta mucho más fácil lidiar que con el mismo montón dentro de la cabeza.

Por qué quienes tienen TDAH recurren a esto

  • Libera memoria de trabajo. Lo de las cuarenta pestañas sale una y otra vez por algo. Con el contenido escrito, la cabeza deja de correr un proceso de fondo cuya única tarea es no olvidar.
  • El montón se vuelve finito. Una nube vaga de todo-lo-que-debería-hacer no tiene bordes. Once líneas en una hoja sí. La misma carga parece menor cuando deja de ser una sensación y pasa a ser una lista.
  • Ayuda cuando no consigues empezar. No saber por dónde no es pereza, es tener demasiados candidatos a la vez. Verlos uno al lado del otro hace posible elegir uno.
  • Funciona a las dos de la madrugada. Los pensamientos que llegan cuando intentas dormir son justo aquello para lo que sirve un brain dump. Escribirlos es lo que permite soltarlos.

Nada de esto es un tratamiento, y un brain dump no sustituye nada de lo que hagas con un profesional. Es un hábito que a mucha gente le resulta útil, y probarlo cuesta diez minutos y una hoja de papel.

Cómo hacer uno en diez minutos

  1. Consigue dónde escribir: una hoja en blanco o una nota vacía en la pantalla.
  2. Pon un temporizador de cinco a diez minutos, para que la cosa tenga final y no tengas que decidir cuándo parar.
  3. Escribe sin reglas. No corrijas la ortografía, no ordenes nada y no juzgues lo que sale.
  4. Vacía también los rincones. Recados, cosas grandes del trabajo, preocupaciones pequeñas, recordatorios sueltos, todo al mismo sitio.
  5. Cuando suene, para. Si sigue saliendo, para eso está mañana.

Una lista de disparadores para cuando te quedas en blanco

A los dos minutos probablemente te atasques. Es normal y no significa que la cabeza esté vacía. Repasa estos y mira qué se suelta:

  • Casa. Arreglos, facturas, lo que se ha acabado, el cajón que llevas tiempo queriendo ordenar.
  • Trabajo. Plazos, respuestas que debes, eso que dijiste que mirarías.
  • Gente. Llamadas, cumpleaños, alguien por quien llevas tiempo queriendo preguntar.
  • Salud. Citas, recetas, esa molestia que sigues notando.
  • Dinero. Pagos, suscripciones que olvidaste, algo que ibas a cancelar.
  • Algún día. Ideas, sitios, cosas que quieres aprender. También ocupan sitio.

Qué hacer con ello después

  • Agrupa lo parecido. Urgente, para más adelante, y lo que puedes tachar porque nunca necesitó tu tiempo.
  • Elige dos o tres para hoy. No diez. La lista existe para que elijas, no para que lo hagas todo.
  • Al resto ponle fecha o suéltalo. Lo que se queda sin fecha vuelve a vivir en tu cabeza, que es justo lo que querías parar.

Papel o pantalla

En papel se empieza antes y no hay nada que configurar. A mano se va más despacio, y a algunas personas eso les ayuda a llegar más al fondo del montón.

La pantalla gana después. Puedes encontrar un volcado por búsqueda meses más tarde, poner un recordatorio en una línea suelta y tenerlo todo en un sitio en vez de en cuatro libretas. Si los papeles se te pierden una y otra vez, ahí está el argumento.

¿Lo haces en el ordenador? Hay una aplicación hecha para el volcado

Preguntas frecuentes

¿Qué es un brain dump para el TDAH?

Es la misma práctica que cualquier brain dump, sin filtrar, sin ordenar y sin juzgar, normalmente cuando la memoria de trabajo se siente desbordada. Escribes de una vez cada tarea, preocupación e idea suelta para que la cabeza deje de sostenerlas.

¿Cuánto debe durar?

Lo normal son cinco a quince minutos. Cinco van bien para un repaso diario, de diez a quince es el punto dulce cuando se ha acumulado. De veinte a treinta tiene sentido si llevas semanas sin despejar. Para cuando suene el temporizador.

¿Con qué frecuencia conviene hacerlo?

La mayoría se queda en una vez por semana. A otros les va mejor uno corto por la mañana o antes de dormir. Prueba los dos y quédate con el que te deje la cabeza más despejada, no con el que parezca más virtuoso.

¿Y si me quedo en blanco a mitad?

Para eso está la lista de disparadores. Repasa categorías como casa, trabajo, gente, salud, dinero y algún día. Quedarse en blanco suele significar que se ha acabado lo de la superficie, no que debajo no haya nada.

¿Hace falta una app para esto?

No. El papel funciona. La app se gana su sitio después, cuando quieres buscar un volcado antiguo, poner un recordatorio en una sola línea o tenerlo todo en un mismo lugar.

Diez minutos y una hoja en blanco. Ahí acaba el método.

¿Cómo de llena está tu cabeza ahora mismo?

Seis preguntas · un minuto

1/6

¿Con qué frecuencia te pillas repitiendo algo en la cabeza para no olvidarlo?

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